lunes, 23 de febrero de 2015

El camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula)

El camachuelo común Pyrrhula pyrrhula es un pájaro del tamaño de un gorrión común, de aspecto rosbusto, detalle este que se ve especialmente acentuado por el diseño de su pico, muy corto, ancho y redondeado, de color negro. Este pájaro presenta un marcado dimormismo sexual. El macho tiene la parte superior de la cabeza negro brillante, color que se extiende hasta debajo del ojo y rodea la parte inferior del pico cubriendo parte del mentón; la cola y las alas también son negras, pero con una tonalidad azulada; franja alar grisácea; las partes inferiores son rojo bermellón, excepto la zona inferior del abdomen y las infracoberteras caudales que son blancas; el dorso es gris azulado, y el obispillo blanco.

Camachuelo común, macho

Las hembras son de un colorido más discreto. En ellas el rojo del macho está sustituido por un tono pardo rosado, y el dorso teñido de pardusco; además, el negro de la cabeza es menos intenso que el del macho, y el de las alas y cola es menos azulado (la franja alar también es más pálida).

Camachuelo común, hembra

Los jóvenes son parecidos a la hembra, pero se distinguen muy fácilmente por carecer de negro en la cabeza y tener el pico más claro.

Camachuelo comun, joven. Fotos de archivo. Avesdeburgos.com, 2003

La presencia de este pájaro está condicionada por la existencia de matorral y arbolado donde poder nidificar y obtener alimento. En Burgos, su distribución reproductora se engloban en dos núcleos principales: uno se halla en el norte de la provincia y el otro en las Sierras de la Demanda y Neila, en el Sistema Ibérico, siendo la Tierra de Pinares su distribución más sureña.


Las parejas se forman durante el invierno, y estas permanecen unidas incluso cuando se encuentran agrupados con otras parejas o ejemplares "solteros". Durante el periodo de cría es muy silencioso, lo que dificulta mucho su localización. Al contrario que sucede con el reclamo, que puede ser escuchado a varios cientos de metros de distancia, el canto consiste en una serie de gorjeos emitidos en bajo tono que solo se escucha a corta distancia. Las parejas comienzan la construcción de los nidos en abril, que se encuentran bien protegidos en el interior de los matorrales y arbustos espinosos a una altura del suelo no superior a los dos metros. Las primeras puestas se inician entre finales de mes y comienzos de mayo; las segundas puestas se prolongan hasta el mes de agosto; excepcionalmente, algunos años pueden realizar una tercera a finales de verano (como sucede también con otras especies afines como verderones comunes y jilgueros, por ejemplo). La puesta consta de cuatro a seis huevos; la incubación comienza tras puesta del último huevo, y es la hembra quien se encarga por entero de la incubación, cuya duración oscila entre los doce y los catorce días; durante este tiempo la tarea del macho es la de proporcionar los cuidados a su compañera mientras se encuentra en el nido. La permanencia de los pollos en el nido es de dos semanas.


Es un pájaro de carácter tranquilo y poco asustadizo, sobre todo cuando se encuentra en grupos, que se encuentra casi siempre entre el follaje de árboles, arbustos y matorrales en busca de alimento: semillas, bayas, brotes de los árboles, insectos... El culmen (mandíbula superior del pico) presenta el borde muy afilado, especialmente adaptado para el corte de las yemas y los brotes.


Para obtener el alimento con frecuencia adoptan posturas acrobáticas similares a las de los páridos (carboneros y herrerillos).


En el suelo, donde no es habitual verlo, se desplaza de forma más bien torpe, con el cuerpo agachado y dando saltitos (como un gorrión).

No siempre resulta fácil verlo. De hecho, muchas veces nos percatamos de su presencia al oír su característico reclamo, una especie de "viup", muy lastimero, que nos advierte que por allí se encuentra este pájaro; de no ser por ello, no pocas serían las veces que se nos pasaría por alto su presencia, pese al llamativo colorido de su plumaje (en el caso de los machos), pues tiene la habilidad de pasar desapercibido por su discreción y la costumbre de estar oculto entre el follaje.


Durante el invierno se reunen en pequeños grupos, y aunque la población reproductora está considera como residente habitualmente realizan pequeños movimientos altitudinales. y de tempero. Además, en esta época parece producirse un aporte de ejemplares transpirenaicos procedentes de Francia y Reino Unido, principalmente, que se distribuyen por el tercio peninsular. Es entonces cuando resulta más fácil de encontrar incluso en zonas donde no está presente como reproductor.
 
 
Las observaciones habituales de camachuelos durante el invierno en el entorno de Salas de los Infantes ha sido una constante desde que tengo uso de razón. Sin embargo, desde hace ya algunos inviernos he notado un descenso en el número de contactos con este pájaro, una disminución que puntualmente ha sido muy llamativa. Su erratismo invernal tampoco ayuda en el método comparativo "a ojo", pero es obvio que algo está pasando con los camachuelos. Como digo, basta con echar la vista unas décadas atrás y comparar con lo escaso que resulta verlo hoy en día en las mismas zonas de matorral que poco han cambiado desde entonces. El origen de este descenso de ejemplares invernantes en la zona quizás haya que buscarlo en sus tierras de origen (modificaciones del hábitat, factores climatológicos, aumento del alimento...), aquello que haya podido motivar que ahora sean menos los ejemplares que llegan a la península, y los que lo hacen optan por instalarse en regiones de la península más norteñas a la nuestra.

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